Día 1
Para variar llegamos atrasados a juntarnos con Poli en la Estación Sants. El tren regional para Girona (donde está el aeropuerto) ya había salido. Así es que tomamos el express.
Para variar llegamos atrasados a juntarnos con Poli en la Estación Sants. El tren regional para Girona (donde está el aeropuerto) ya había salido. Así es que tomamos el express.
En el aeropuerto ubicado en Charlerois (a 46 kms de Bruselas) esperamos el bus que nos conduciría a la ciudad. Hacía mucho frío y como es habitual, llovía. La información no era muy clara. Una fila, luego otra y así, hasta que finalmente nos subimos al que nos dejó en la Estación Midi, ubicada en el centro-sur de Bruselas. Ahí, seguimos las instrucciones que nos habían dado en la Hostal y nos bajamos en la estación de Metro "Compte de Flandre". Me llamó la atención y me gustó la poca publicidad que existe en el Metro y la limpieza de los vagones. A Carlos le pareció apagado.
Cuando nos bajamos, inmediatamente vimos las flechas amarillas que indicaban el "Auberge de jeunesse". Recordé el Mago de Oz. Seguimos, una, luego la otra y nos perdimos. Dimos varias vueltas por unas calles totalmente pakis o iraníes, como dice Carlos, ya que las mujeres, todas con la cabeza tapada, vestían como en Persépolis. Finalmente entramos en un almacén, compramos pan con una pasta de pollo o atún y agua. El dependiente nos ayudó y buscó la dirección en Internet. Un hombre nos indicó cual era la calle L'Elephant. Estábamos a la vuelta.
Llegamos a la Hostal. Buen ambiente. Nos registramos, pagamos y sábanas en mano subimos. Poli al tercero y nosotros al segundo. La habitación, limpia, con buena vista, aunque las camas estaban dispuestas como camarote.
Luego, salimos a recorrer la ciudad.
Luego de un rico desayuno nos fuimos al centro ... un pequeño homenaje al cine, a Meliès y Marlon Brando.
Junto a Tintin
Hay varias leyendas respecto a este personaje. Una cuenta que en el siglo XII, un pequeño niño se paró en el medio del campo de batalla a orinar, lo que provocó la risa de los soldados y el cese del fuego. Otra señala que un niño orinó sobre los explosivos de unos invasores que atacarían Bruselas. Lo cierto es que esta figura fue esculpida en el siglo XV, reemplaza por otra en el XVII y robada en 1960. Esta sería unn réplica de la original. No tiene nada de extraordinario, pero nos causó mucha gracia porque en las fotos se veía grande y no mide más de 50 cms. Como dijo Carlos, ¡que David, que Pietá, lo máximo es el Manneken Pis!. También existe una versión femenina, la Jeanneke Pis, situada al otro lado de la Plaza, pero nos enteramos tarde.
Después de ver a Manneken, fuimos a la estación y tomamos un tren para Gent.
Nos demoramos media hora. Hacía mucho frío, pero por suerte estaba despejado. En una plaza, un chico nos habló. ¡Escuche hablar chileno! dijo. Resultó ser un compatriota, estudiante de música. Porque dicho sea de paso, Gent es una ciudad universitaria. Nos recomendó una ruta para llegar al centro. En una panaderia compramos una especie de budín de pan con manzanas y chocolates. Recién horneado. Delicioso.
Camino al centro nos topamos con este parque y sus habitantes
Aunque las indicaciones del chileno fueron precisas, nos perdimos y en una esquina doblamos hacia el lado contrario. Aluciné con las chapas de las puertas, distintas y con diseños. Este Cristo Kitsch estaba en una ventana.
En esta bella ciudad medieval nacieron los tataraabuelos maternos de Carolina: los Nockart.
En el siglo XVI, Gent o Gante, fue después de París, la ciudad más grande de Europa al norte de los Alpes.
Antes de irnos ,almorzamos en un café muy guapo. Para el frío, sopa caliente de zanahoria, de tomate y un café con leche.
Por la noche, en Bruselas nos juntamos con Hernán, un chico que conocí por Internet en 2004. Sólo nos habíamos visto en fotos. Quedamos a una hora en el centro, frente al Mac Donald's. Por fin, nos encontramos después de tanto tiempo. Vive en Bruselas hace años, es arquitecto y está a cargo de un nuevo proyecto que cambiará la señalética del Metro. Nos presentó a su hija, conversamos y nos llevó al Atomium.
Un monumento que fue construído para la Exposición Universal de Bruselas en 1958.
Con Hernán y su hija Saha. Los dos, adorables.
Le hicimos caso a nuestro amigo y viajamos a Amberes, la ciudad de los diamantes. Un puerto que en el Renacimiento fue muy poderoso y que hoy es el segundo de Europa. Tomamos el tren y nos bajamos en la estación anterior. Tuvimos que irnos en bus junto a otros turistas españoles.
Para muchos Amberes es la capital de la moda. Otros señalan que es esnobista. Centro artístico y cultural, cuna de Rubens, Van Dyck, Jordanes y Breughel.
El campanario de la grandiosa catedral gótica de Nuestra Señora
El castillo de Steen
Como a las seis de la tarde tomamos el tren que nos llevaría a Bruselas. No fotografiamos la estación, pero era muy grande, de tres pisos, muy guapa.
Preparamos nuestros bolsos, dejamos la Hostal y nos fuimos a esperar el bus que va al aeropuerto, porque nuestro vuelo salía a las 6.40 de la mañana y habíamos decidido pasar la noche ahí.
Esperamos, esperamos, esperamos. Finalmente tomamos un tren que nos llevó a Charleroi y de ahí un bus que nos dejó en el aeropuerto. Pasamos la noche junto a otros chicos que como nosotros, también esperaban. Dormimos en el suelo, tratamos al menos. Todos estábamos en la misma, hasta que a las 4 de la mañana, comenzaron a hacer el aseo. Una belga en un carrito, despertó a todo el mundo. Embarcamos rumbo a Barcelona.
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